Jaguar XJR-15: Una leyenda olvidada

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Seguro que lo recuerdan e incluso lo llegaron a conducir en vídeo-juegos como el Gran Turismo 2, Ridge Racer o Need For Speed. El británico tenía todas las papeletas para convertirse en uno de los vehículos más icónicos de la historia, pero, en general, acabó por ser un coche bastante poco nombrado.

Entre 1990 y 1992 se produjeron sólo 53 unidades del Jaguar XJR-15, cada una de ellas a un precio de casi un millón de euros. Curiosamente y pese a lo sumamente exclusivo y caro del modelo, se lanzó una competición que acompañó tres carreras de la Fórmula 1 en 1991. Se llamaba Jaguar Intercontinental Challenge, y tras aquellas tres carreras Armin Hahne se hizo con el triunfo y un premio de 1 millón de dólares.

Al pensar en los superdeportivos Jagaur, el XJ220 probablemente es lo primero que nos viene a la mente, pero también está el XJR-15, que data de solo unos años antes. En ese momento era lo más cercano posible a conducir un corredor de Le Mans en la carretera, y con una producción de solo 53 unidades, eran una vista rara.

Tom Walkinshaw Racing trabajó con Jaguar en la década de 1980, y encontró mucho éxito en las carreras de resistencia, incluida la victoria general en las 24 Horas de Le Mans en 1988 y 1990. La idea surgió de tomar estas exitosas máquinas de carreras y crear una versión de carretera. El diseñador de McLaren F1, Peter Stevens, escribió el aspecto de la forma baja del XJR-15. También fue el primer automóvil de producción en ser completamente de fibra de carbono, para los paneles de la carrocería y el monocasco.

Debido a sus raíces de autos de carrera, la cabina del XJR-15 era espartana. Jaguar dejó expuesta toda la fibra de carbono, pero los compradores podían obtener opciones como tapicería de cuero y aire acondicionado. Sin sonido atenuador, el ruido podría ser ensordecedor en la cabina, y Jag suministró un sistema de intercomunicador con auriculares para que la conducción sea más manejable.

El V12 de 6.0 litros con aspiración natural y el diseño de la suspensión tenían similitudes cercanas con la unidad que Tom Walkinshaw Racing usaba cuando competía. El motor impulsó el XJR-15 a 60 millas por hora en 3.9 segundos, y a una velocidad máxima de 191 mph. Los compradores tenían la opción de elegir entre una transmisión manual de seis velocidades no sincronizada o una caja de cambios manual de cinco velocidades sincronizada.

Sin duda, el motor del coche es uno de sus puntos fuertes. Está equipado con un propulsor atmosférico V12, de 6,0 litros, que entrega 457 CV y 569 Nm de par máximo. Desde luego, eran registros muy destacados en la década de los 90, teniendo en cuenta que el coche presume de una gran ligereza.

No en vano, su carrocería está realizada en fibra de carbono, al igual que parte del chasis monocasco, en el que también se empleó Kevlar. El resultado es un peso en vacío de apenas 1.062 kilos, cifra comparable a la del Alpine A110. Fíjate en las fotos del habitáculo, porque hay fibra de carbono a la vista.

Como podrás suponer, las prestaciones brillan por sí mismas, incluso en la actualidad. Completa la aceleración de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos, y supera la barrera de los300 km/h. En concreto, alcanza los 307.

En parte, el XJR-15 y toda la experiencia conseguida en su desarrollo inspiraron al posterior e igualmente alucinante Jaguar XJ220. Si tú te decantas por el XJR-15, deberías saber que ahora la unidad con chasis número 21 y motor número 26 está en venta a un precio de 465.046 euros. Leer sobre el XJR-15 y ver imágenes del mismo es una cosa, pero escuchar el ruido del V12 de 6.0 litros explica por qué este Jag es tan especial.

Fuente:

motor1

motorpasion

 

 

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