La Volkswagen Amarok se ha ganado un lugar especial entre quienes buscan una camioneta usada, principalmente porque conducirla se siente tan suave como un vehículo de lujo, sin perder esa robustez de la ingeniería germana. No obstante, las unidades fabricadas entre 2014 y 2018 ya llevan el recorrido suficiente para que hayan salido a la luz ciertos detalles mecánicos que cualquier dueño —o interesado en comprar una— debería tener bajo el radar.
En las siguientes líneas, vamos a desglosar los inconvenientes más comunes reportados por conductores habituales y expertos en el taller. La idea no es asustarte, sino darte herramientas claras para que sepas qué revisar a tiempo y no termines gastando de más en arreglos imprevistos. Aquí no nos enfocamos en anécdotas extrañas, sino en los patrones de desgaste reales que surgen en el día a día de esta pick-up.
Contexto del modelo en México

Dentro del mercado mexicano, la Amarok de esos años basó su oferta en el motor 2.0 L TDI, moviéndose principalmente entre dos variantes: la sencillez del Mono-Turbo con 140 hp y la mayor respuesta del Bi-Turbo de 180 hp. Según lo que busques, es fácil encontrar ejemplares con tracción trasera o la integral 4Motion, ya sea con la clásica caja manual de seis marchas o la muy elogiada automática de ocho velocidades de origen ZF.
Es una de las favoritas entre los usados porque logra ese equilibrio difícil de hallar: es una herramienta de trabajo que se comporta con la elegancia de un sedán en el asfalto. Sin embargo, el «talón de Aquiles» suele ser el mantenimiento; al ser motores diésel con ingeniería de precisión, no perdonan los descuidos. Muchos de los problemas que mencionaremos nacen, precisamente, de dueños previos que no siguieron a rajatabla los cuidados especiales que estos motores demandan.
Problemas más reportados
1. Complicaciones con la Válvula EGR (Recirculación de Gases)
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De qué trata: Este componente reinyecta una parte de los gases quemados a la admisión para cuidar el medio ambiente. En la Amarok, es habitual que se sature de hollín o que sufra filtraciones de anticongelante en su interior.
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Señales de alerta: Notarás que la camioneta pierde fuerza, se enciende el «Check Engine» o parpadea el testigo del muelle (precalentadores). En casos críticos, verás humo oscuro o notarás que el refrigerante baja sin que haya gotas en el suelo.
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Origen del fallo: Se debe principalmente a usarla solo en trayectos cortos por ciudad donde el motor no calienta lo suficiente, o por un defecto en el enfriador de la propia válvula.
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Incidencia: Muy recurrente al pasar los 80,000 km. Es, sin duda, el dolor de cabeza más comentado entre la comunidad de propietarios.
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Fuentes: Datos de Van Guide UK, comunidades de Amarok Owners y grupos de usuarios en México.
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Recomendación clave: Saca la camioneta a carretera de vez en cuando a un ritmo constante para «descarbonizar» el sistema y vigila siempre tus niveles de anticongelante.
2. Desgaste en la Correa de Accesorios (Poly-V) y su riesgo colateral
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De qué trata: Es la banda externa que mueve el alternador y el clima. El problema es que suele deshilacharse o romperse mucho antes de lo previsto.
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Señales de alerta: Chillidos agudos al arrancar o al dar una vuelta cerrada con el volante, además de hilos sueltos o grietas que puedes ver a simple vista en la banda.
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Origen del fallo: La entrada de tierra, piedras o una mala alineación del tensor la castigan de más. El peligro real es que, al romperse, los trozos pueden meterse a la zona de la distribución y destruir el motor por completo.
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Incidencia: Media-Alta. Aunque Volkswagen reforzó las tapas protectoras después de 2012, sigue siendo un punto que no puedes descuidar.
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Fuentes: Guías de mantenimiento preventivo y reportes de Smart Replacement Parts.
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Recomendación clave: Échale un ojo cada 10,000 km. Si notas cualquier desgaste, cámbiala de inmediato; no te esperes a lo que diga el manual.
3. Saturación del Filtro de Partículas (DPF)
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De qué trata: El DPF es el «filtro» que atrapa el hollín del escape. Si no se limpia solo (proceso de regeneración), termina tapándose por completo.
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Señales de alerta: Aparece el ícono del DPF en el tablero, gasta más combustible de lo normal y la camioneta entra en un «modo de protección» que no te deja acelerar mucho.
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Origen del fallo: Abusar del ralentí (dejarla prendida sin avanzar) o el tráfico pesado de ciudad, ya que el escape nunca alcanza el calor necesario para quemar los residuos.
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Incidencia: Muy común si el uso es meramente urbano.
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Fuentes: Encuestas de Consumer Reports y foros regionales de vehículos diésel.
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Recomendación clave: Si el testigo se activa, maneja unos 20 minutos a más de 60 km/h manteniendo las revoluciones cerca de las 2,500 para que el sistema se limpie solo.
4. Filtraciones en el Enfriador de Aceite
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De qué trata: El cuerpo o los sellos de este componente fallan, provocando fugas de aceite o, lo que es peor, que el aceite se mezcle con el agua.
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Señales de alerta: Manchas bajo la camioneta, nivel bajo en la bayoneta o una especie de «crema» color café claro dentro del depósito del anticongelante.
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Origen del fallo: Los empaques se tuestan o el plástico del enfriador se deforma por los constantes cambios de temperatura del motor.
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Incidencia: Moderada; suele aparecer después de los 100,000 km.
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Fuentes: Talleres expertos en motores Euro-Diesel y discusiones técnicas en Reddit (r/4×4).
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Recomendación clave: Revisa tus depósitos semanalmente. Si notas que el anticongelante se ve sucio o aceitoso, llévala al taller antes de que el daño sea mayor.
5. Fatiga en Bujes y Amortiguadores
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De qué trata: Aunque es una pick-up, los componentes de la suspensión delantera suelen aflojarse o hacer ruido antes de lo que uno esperaría.
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Señales de alerta: Golpeteos al pasar por empedrados o baches, llantas que se gastan «mordidas» o de forma dispareja, y una sensación de inestabilidad al ir rápido.
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Origen del fallo: El motor diésel es pesado y, sumado al mal estado de las calles o el uso rudo, los hules de la suspensión se resecan y ceden.
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Incidencia: Frecuente en camionetas de trabajo o que salen a caminos de tierra.
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Fuentes: Base de datos de Autingo y testimonios de propietarios mexicanos.
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Recomendación clave: No olvides alinear y balancear cada 10,000 km y pide específicamente que revisen el estado de los bujes de las horquillas.
¿Cuándo preocuparse?

Es vital saber diferenciar entre un simple recordatorio de servicio y una alerta de auxilio mecánica:
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Urgencia absoluta: Si se enciende el ícono de la aceitera en rojo, el indicador de temperatura parpadea o percibes un golpeteo metálico extraño bajo el cofre (señal de alerta para la banda o los inyectores), detente enseguida. No intentes «llegar a casa», pues el motor podría quedar inservible.
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Atención a corto plazo: Si ves el testigo del muelle (precalentadores) parpadeando o el «Check Engine» encendido, notarás que la camioneta pierde fuerza; esto es un sistema de autoprotección. Puedes manejar hasta un taller cercano, pero bajo ninguna circunstancia lo dejes pasar por varios días.
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Mantenimiento preventivo: Si escuchas pequeños ruidos al pasar baches o recibes avisos de niveles bajos de líquidos, prográmalo para tu siguiente visita al mecánico. Son detalles que, atendidos a tiempo, te ahorrarán reparaciones costosas en el futuro.
Checklist de uso diario
Para que tu Amarok siempre esté lista para la ruta, solo necesitas dedicarle 5 minutos a la semana a estos puntos clave:
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Niveles de líquidos: Revisa el aceite, los frenos y, sobre todo, que el anticongelante mantenga su color rosa cristalino (si se ve turbio, hay problemas).
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Estado de la banda externa: Dale una mirada rápida a la correa de accesorios en busca de hilos sueltos, grietas o cualquier signo de deshilachado.
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Dirección hidráulica: Pon atención a las mangueras y al nivel del depósito. Vale la pena recordar que ciertos modelos 2016-2018 tuvieron llamados a revisión por fugas en este sistema.
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Check-up del tablero: Al encender el motor, verifica que todas las luces de advertencia se apaguen por completo tras unos segundos.
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Presión de llantas: No olvides checar la de repuesto; un detalle importante es probar el mecanismo (malacate) que la sostiene, ya que suele trabarse por el polvo o la falta de uso si nunca se baja.
Conclusión
La Volkswagen Amarok de entre 2014 y 2018 es una pieza de ingeniería de alto nivel que rinde de maravilla, siempre y cuando no te saltes sus cuidados básicos. Gran parte de los inconvenientes conocidos tienen que ver con el control de emisiones o piezas de desgaste natural; detalles que, si se detectan a tiempo, no tienen por qué acortar la vida de tu motor. Conocer estos puntos débiles no es para preocuparse, sino para ser un propietario prevenido y así disfrutar al máximo de la fuerza y la comodidad que solo esta pick-up sabe entregar.
Redacción por Gossipvehículo






































