Poner en marcha el coche se siente como el gesto más natural del planeta. Te acomodas, accionas el encendido y sales a la calle sin pensarlo dos veces. No obstante, esa breve secuencia inicial que sucede en las entrañas del motor es determinante para la longevidad de tu compañero de ruta. Gran parte de los automovilistas en países como México, Colombia o Chile han normalizado ciertas costumbres que, bajo una apariencia inofensiva, van mermando poco a poco la integridad de piezas que no son nada baratas de reponer.
Lo cierto es que el castigo más duro para un bloque motor no sucede mientras cruzas la autopista a toda velocidad, sino justo al arrancar, cuando el lubricante reposa todavía en el fondo y los engranajes metálicos friccionan casi en seco. Si a esa falta de fluidez le añadimos los típicos descuidos al volante, estamos firmando, sin querer, una cita prematura y costosa con el mecánico.
En las siguientes líneas, vamos a identificar esas rutinas dañinas y te mostraremos la forma ideal de despertar a tu vehículo. El objetivo no es preocuparte, sino invitarte a ver cómo ajustar esos pequeños detalles cotidianos puede evitar que tu cuenta bancaria sufra por reparaciones mayores en el futuro.
Errores que nunca debes hacer al arrancar el auto

Para proteger tu patrimonio sobre ruedas, es fundamental detectar esos vicios que solemos pasar por alto. Aquí te detallo los errores más habituales que observamos en el día a día en nuestra región y las razones de peso para desterrarlos de tu rutina ahora mismo.
1. Dar el «pisotón» apenas enciende el motor
Es una escena clásica: el conductor arranca y, de inmediato, le da un par de acelerones fuertes creyendo que así «despierta» el sistema o simplemente para salir disparado.
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El fallo: El lubricante está espeso tras el reposo y requiere un breve tiempo para subir desde la base hasta la parte alta, donde están las válvulas y piezas móviles.
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Consecuencias: Al revolucionar el motor en seco, el metal roza con metal sin protección. Esto lija prematuramente pistones y cilindros, y en vehículos con turbo, puede sentenciar su vida útil mucho antes de tiempo.
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Sugerencia: Dale al motor unos 30 segundos de tregua para que las revoluciones se calmen solas antes de iniciar la marcha con suavidad.
2. Insistir con la llave cuando el motor se resiste
Si el coche no reacciona al primer intento, la desesperación lleva a muchos a dejar el contacto pegado por más de 10 segundos o a girar la llave repetidamente sin pausa.
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El fallo: Someter al sistema eléctrico a un esfuerzo continuo sin dejar que respire.
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Consecuencias: El motor de arranque alcanza temperaturas altísimas en segundos. Además, le exiges un sacrificio extremo a la batería, que podría quedar inútil en un par de intentos si ya no está nueva.
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Sugerencia: Limita cada intento a 5 segundos. Si no arranca, espera medio minuto para que los componentes se enfríen y la energía se estabilice antes de probar otra vez.
3. Arrancar con el «clima» y la música a tope
Subirse al vehículo y encenderlo con las luces prendidas, el aire acondicionado al máximo y el equipo de sonido encendido es un castigo innecesario para los circuitos.
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El fallo: El arranque es el momento de mayor demanda eléctrica; el coche necesita que toda la fuerza de la batería se concentre en mover el motor.
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Consecuencias: Sobrecargas la batería y fuerzas al alternador a trabajar a marchas forzadas desde el primer segundo. En modelos con años encima, los saltos de voltaje pueden «quemar» sensores delicados.
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Sugerencia: Hazte el hábito de apagar todo antes de bajar del auto el día anterior. Así, al volver, toda la potencia irá directo a donde realmente se necesita.
4. Bombear el acelerador durante el encendido
Este es un mal hábito que arrastramos de los tiempos de los motores con carburador, cuando había que «ayudar» físicamente a que entrara gasolina.
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El fallo: Los sistemas actuales de inyección electrónica gestionan la mezcla de aire y combustible por sí solos. Pisar el pedal solo confunde a la computadora del auto.
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Consecuencias: Introduces combustible en exceso que no llega a quemarse bien, lo que ensucia el aceite y deteriora el catalizador con el paso del tiempo.
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Sugerencia: Olvida los pedales al arrancar. Si el coche depende de un pisotón para encender, es un síntoma claro de que necesita una limpieza de inyectores o bujías nuevas.
5. Engranar la marcha con el motor acelerado (Automáticos)
Muchos conductores de cajas automáticas pasan de «P» a «Directa» o «Reversa» apenas el motor hace contacto, mientras las revoluciones todavía están altas.
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El fallo: Someter a la transmisión a un esfuerzo mecánico brusco cuando el motor aún no ha bajado a su ritmo de descanso (ralentí).
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Consecuencias: Provocas un impacto seco en los soportes del motor y en los discos internos de la caja. Esa «patada» que se siente al meter el cambio va desgastando los engranajes internamente.
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Sugerencia: Ten paciencia unos 20 segundos hasta que la aguja del tablero baje un poco. Notarás que el cambio entra como seda y tu transmisión durará mucho más.
¿Es necesario calentar el auto hoy en día?

Este es uno de los dilemas que más pasiones levanta entre los entusiastas de los motores. La contestación rápida es: Sí, es necesario, pero no de la forma en que lo hacían nuestros abuelos.
En el pasado, los vehículos con carburador requerían de varios minutos de «calentamiento» para que la mezcla de gasolina fuera estable y el motor no se detuviera en la primera esquina. En la actualidad, la inyección electrónica hace ese trabajo sucio en apenas milisegundos.
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El mito: «Hay que dejar el coche encendido 10 minutos antes de arrancar». Falso. Mantener el motor en ralentí tanto tiempo es un desperdicio de combustible, contamina innecesariamente y es poco eficiente.
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La realidad: Un motor alcanza su temperatura ideal mucho mejor y más rápido mientras está en movimiento.
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El consejo de experto: Dale al aceite entre 30 y 60 segundos para que bañe todas las piezas. Después, empieza a circular de inmediato, pero con suavidad (sin acelerones bruscos ni revoluciones altas) hasta que el indicador de temperatura marque su nivel de operación normal.
Rutina exprés para una puesta en marcha impecable
Si tu meta es que el motor supere la barrera de los 200,000 kilómetros sin darte sustos, adopta este hábito sencillo:
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Carga cero: Asegúrate de que luces, aire acondicionado y radio estén apagados antes de dar marcha.
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El «check» inicial: Gira la llave a la posición previa (o pulsa el botón sin pisar el freno) y espera a que los testigos del tablero se apaguen. Así, la bomba de gasolina prepara el sistema con la presión adecuada.
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Encendido limpio: Arranca el motor sin tocar el acelerador para nada.
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La pausa necesaria: Espera un minuto si el clima es gélido, o solo 30 segundos si la temperatura es agradable.
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Despegue progresivo: Conduce con calma los primeros kilómetros. No le exijas potencia al coche hasta que el bloque esté realmente caliente.
Reflexión final
Saber cómo despertar a tu vehículo correctamente no es una manía de mecánicos, es pura inteligencia financiera. Los descuidos que mencionamos antes pueden parecer una nimiedad, pero su daño es silencioso y acumulativo.
Un motor consentido desde el primer segundo del día es una máquina que te dará menos disgustos, gastará menos gasolina y conservará un valor de reventa mucho más alto. No lo olvides: el mantenimiento preventivo no empieza en el taller, sino en tus manos antes de poner la primera marcha. Mima a tu máquina y ella protegerá tu cuenta bancaria.
Redacción por Gossipvehículo






































