Si recorres las calles de nuestra región, toparse con un Chevrolet Sail es prácticamente inevitable. En rincones como Chile, Colombia o México, este modelo se coronó como el rey del asfalto por una fórmula sencilla: un precio que no duele tanto al bolsillo, piezas fáciles de conseguir y una sed de combustible bastante moderada. Para miles de conductores, representó la puerta de entrada a su primer vehículo o el aliado incansable en las jornadas de transporte por aplicación.
Sin embargo, el éxito comercial no siempre es sinónimo de perfección. Lo cierto es que el Sail vive en una línea muy delgada entre el cariño de sus usuarios y las quejas constantes, generando una relación de claroscuros bastante marcada.
Si el mercado de segunda mano te está tentando con uno, o si ya estacionas uno en casa y ese crujido misterioso te está quitando el sueño, llegaste al lugar indicado. Nos sumergimos en las conversaciones reales de mecánicos, comunidades de dueños y reportes directos para desglosar los problemas del Chevrolet Sail (modelos 2018 a 2022) que aparecen en el mundo real, dejando de lado los tecnicismos innecesarios.
1. Problemas mecánicos más reportados

Aunque el bloque 1.5L del Sail se ha ganado fama de ser un «tanque» que aguanta el uso diario, no es invencible. Al cruzar la barrera de los 60.000 km, empiezan a asomar ciertas vulnerabilidades que todo dueño debería vigilar de cerca.
El extraño «concierto» metálico al arrancar (Tensores de cadena)
Este es, sin duda, uno de los dolores de cabeza más debatidos entre quienes frecuentan los talleres especializados en este modelo.
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La señal de alerta: Al darle marcha al motor tras varias horas apagado, notarás un repiqueteo metálico —muy similar al sonido de unas maracas— que se desvanece a los pocos segundos de haber encendido.
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El origen del problema: El tensor hidráulico encargado de mantener la cadena en su sitio suele perder fuerza o fallar prematuramente. Irónicamente, aunque este auto usa cadena (pensada para durar toda la vida útil del motor), este pequeño componente es su punto más débil.
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La solución: No te confíes. Si ese ruido deja de ser pasajero y se vuelve permanente, la cadena podría quedar floja, saltarse un diente y provocar un desastre interno en el motor. Lo ideal es no escatimar y reemplazar el kit de distribución íntegro (guías, cadena y tensor).
El consumo de aceite y el misterio de la válvula PCV
No es raro escuchar a propietarios comentar que, aunque el piso de la cochera esté impecable, el nivel de aceite disminuye misteriosamente entre mantenimientos.
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El culpable: Casi siempre es la válvula PCV (sistema de ventilación del cárter). Si se tapa, la presión interna busca salida a la fuerza, empujando el aceite hacia la cámara de combustión para ser quemado.
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Consejo de compra: Al revisar un Sail usado, acelera a fondo y fíjate si sale humo azulado por el escape. Otro truco es intentar quitar la tapa del aceite con el motor prendido; si sientes una succión excesiva, la PCV está pidiendo cambio a gritos.
Sudoración en la tapa de válvulas
Es un detalle estético y mecánico bastante común. El empaque original suele perder su elasticidad pronto, lo que provoca que el motor luzca «sudado» o manchado de grasa en la parte superior. Es una reparación económica, pero necesaria para mantener la limpieza del bloque.
2. El laberinto eléctrico y sus caprichos
Aunque el esquema electrónico del Sail es sencillo, la durabilidad de ciertos componentes suele ser el talón de Aquiles de las versiones más recientes.
El «Efecto Discoteca» en las luces
Uno de los fallos más típicos y molestos. Notarás que la iluminación del tablero o los faros principales parpadean o cambian de intensidad según aceleras o frenas.
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La causa: El regulador de voltaje del alternador está en las últimas o la placa de diodos no está filtrando bien la energía.
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El riesgo: Si lo dejas pasar, terminarás comprando baterías nuevas cada pocos meses y quemando ampolletas/bombillos constantemente.
Sensores que encienden el «Check Engine»
El tablero del Sail es propenso a encender la luz de alerta por dos sensores específicos:
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Sonda Lambda (Oxígeno): Si falla, notarás que el auto se vuelve «gastón» de gasolina y el escape despide un olor muy fuerte a combustible mal quemado.
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Sensor CKP (Cigüeñal): Este es más crítico; si falla, el auto se te puede apagar de repente en pleno tráfico o simplemente negarse a arrancar aunque el motor gire.
3. Transmisión: ¿Caja de cambios rebelde?
Si sientes que peleas con la palanca, no eres solo tú; es una característica de muchos Sail con uso moderado.
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Marchas duras (1ra y Reversa): Es la queja número uno. A veces se soluciona ajustando la guaya del embrague que se estira con el tiempo. Si el problema persiste, podrían ser los sincronizadores internos. Haz la prueba: Con el carro quieto, mete todos los cambios; si «raspan» o se sienten toscos, esa caja necesita revisión.
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Zumbidos extraños: Si escuchas un silbido que sube de tono mientras aceleras, revisa la valvulina (aceite de transmisión). Estas cajas son sensibles y el desgaste de rodamientos aparece rápido si el lubricante es viejo o insuficiente.
4. Chasis, Suspensión y Seguridad
El Sail es un auto diseñado para la ciudad, pero nuestras calles latinoamericanas le pasan factura rápido.
El «Clonk» al pasar por baches
Si cada «policía acostado» o bache suena como un golpe seco, las culpables son las bieletas o las cazoletas. Son piezas de desgaste acelerado en este modelo debido a la suavidad de su suspensión original. Por otro lado, la parte trasera suele ser «brincona» por naturaleza; no te asustes, así es el diseño.
El peligro del cárter bajo
El Sail va muy pegado al suelo en la parte delantera. El cárter (donde vive el aceite) está muy expuesto a piedras o baches profundos.
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Recomendación vital: Si el que vas a comprar no tiene protector de cárter (pechera), instálalo el primer día. Un golpe seco ahí puede vaciar el motor en segundos y dejarte con una reparación carísima.
El elefante en la habitación: La Seguridad
Más allá de lo mecánico, hay que ser realistas: la estructura del Sail es ligera. En las pruebas de seguridad (como Latin NCAP), no ha salido muy bien parado. Los expertos en carrocería suelen decir que es de «latonería delgada». Es un auto excelente para movilidad urbana y ahorro, pero no está pensado para ser un bólido de carretera ni para resistir impactos fuertes.
¿Conviene comprar un Chevrolet Sail 2018–2022 usado?

El balance final: ¿Vale la pena la inversión?
A modo de análisis sincero, aquí te digo quién debería darle el «sí» y quién debería pasar de largo:
Es para ti si:
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Estás por comprar tu primer vehículo y no quieres descapitalizarte.
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Valoras que los repuestos cuesten poco y que cualquier taller de barrio pueda meterle mano sin complicaciones.
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Piensas en el futuro: es un auto que se vende volando cuando decides cambiarlo.
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Tu prioridad absoluta es el ahorro de gasolina en el día a día.
Piénsalo dos veces si:
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La seguridad de tu familia es el factor que más te pesa (hay rivales más robustos por un precio similar).
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Buscas un viaje silencioso: en autopista, el ruido del exterior y del motor se filtra bastante.
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Te desesperan los acabados sencillos o los pequeños ruidos («grillos») de los plásticos internos.
Conclusión
El Chevrolet Sail (2018–2022) es un coche sin pretensiones: recibes exactamente lo que estás pagando. No pretende ser un auto de lujo ni el más blindado, pero como herramienta de movilidad es sumamente eficiente y noble.
Lo bueno es que sus «pecados» conocidos (alternador, suspensión o sensores) se solucionan con poco dinero. Si das con uno que haya sido de uso particular, con sus mantenimientos al día y con el tema de la cadena bajo control, tienes compañero de rutas para muchos kilómetros más.
Checklist relámpago: Qué mirar antes de firmar
Si ya tienes visto uno de estos Chevrolet, no olvides esta pequeña inspección de campo:
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El oído no falla: Pide encenderlo cuando el motor esté totalmente frío. ¿Suena a maracas por un momento? (Ojo con la cadena).
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Prueba de carga: Enciende las luces, el aire y la radio a la vez. Si la intensidad de la luz flaquea, el alternador está avisando su retiro.
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Calle movida: Busca un camino con baches. Si escuchas golpes secos, prepárate para cambiar bieletas.
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Mirada al escape: Que alguien lo acelere mientras vigilas atrás. El humo azul es señal de que el aceite se está escapando por donde no debe.
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Inspección desde el suelo: Agáchate y revisa el cárter. Si ves abolladuras o cicatrices de golpes, ese auto ha sufrido en los resaltos.
Redacción por Gossipvehículo






































