El Mazda 2 se ha consolidado como un auténtico objeto de deseo dentro de las calles mexicanas. Gracias a su estética «Kodo», unos acabados en cabina que rozan lo premium —superando con creces a sus rivales directos— y esa conducción dinámica tan característica, se volvió la alternativa predilecta tanto para jóvenes conductores como para quienes lidian con el tráfico cotidiano. No obstante, aunque el sello de ingeniería japonesa suele proyectar total confianza, lo cierto es que ningún coche está exento de detalles.
Si tienes en la mira un ejemplar de segunda mano de la serie Mazda lanzada entre 2016 y 2021, o si ya guardas uno en tu cochera, es fundamental mirar debajo del capó y más allá de su atractiva carrocería. Este vehículo, con sello de exportación desde Guanajuato, destaca por ser un guerrero del asfalto; sin embargo, arrastra algunos puntos débiles y desgastes específicos que conviene vigilar de cerca para no comprometer tu cartera ni el precio de una futura venta.
En las siguientes líneas, analizamos los problemas más recurrentes del Mazda 2 (2016–2021), tomando como referencia las vivencias de los propietarios y el día a día en los centros de servicio del país.
Versiones y motorizaciones (2016–2021)

A lo largo de este ciclo, el Mazda 2 conservó una arquitectura técnica muy estable, lo cual facilita enormemente la tarea de conseguir piezas de repuesto y encontrar especialistas que dominen su funcionamiento.
Casi todos los ejemplares que circulan por el país —desde el acabado i hasta el i Grand Touring— están equipados con el bloque SKYACTIV-G de 1.5 litros y 4 cilindros. Este motor genera entre 106 y 109 caballos de fuerza (según el ajuste del año correspondiente) con un empuje de aproximadamente 104 lb-pie de torque.
Respecto a la gestión de potencia, el modelo ofrece dos rutas bien definidas:
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Manual de 6 cambios: Famosa por ese tacto firme y recorridos cortitos que tanto apasionan a los fans de la marca.
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Automática de 6 marchas: Se trata de una transmisión de engranajes tradicional (olvídate de las cajas CVT) que incluye cambios manuales y el interruptor «Sport» en las gamas más altas para darle más brío al motor.
Cabe destacar que, a pesar de que en 2020 recibió una renovación visual importante para refrescar su imagen, el «esqueleto» mecánico apenas sufrió cambios. Por ello, los inconvenientes que detallaremos a continuación son comunes a prácticamente todos los modelos de este rango de años.
Fallas comunes del Mazda 2 2016–2021
Pese a su buena fama, el trote diario por el irregular asfalto mexicano suele pasarle factura en puntos muy específicos que todo dueño debería vigilar.
Comportamiento de la caja automática
En unidades que ya acumulan un kilometraje considerable, no es raro percibir ciertos «tirones» o transiciones toscas, sobre todo al realizar el cambio de primera a segunda marcha cuando el coche aún no calienta. Si bien esta transmisión de 6 cambios ofrece una experiencia mucho más orgánica que las aburridas CVT de sus rivales, requiere mantenimiento para no perder su finura.
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Señales de alerta: Brincos al arrancar desde el semáforo o una pausa inusual antes de que entre la velocidad.
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Nivel de riesgo: Moderado. Normalmente basta con actualizar el software del módulo o renovar el aceite de la transmisión; sin embargo, desatenderlo puede terminar en una reparación costosa de los solenoides.
Desgaste en el esquema de suspensión
Esta es la observación más común en los foros de propietarios y tiene una explicación lógica: el Mazda 2 apuesta por un manejo rígido y dinámico, lo que lo hace menos tolerante a los baches y socavones típicos de nuestras ciudades.
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Señales de alerta: Crujidos al dar vuelta, ruidos secos en la parte frontal al cruzar topes o una percepción de inestabilidad a altas velocidades.
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El veredicto: Los bujes de las horquillas y los soportes de los amortiguadores suelen rendirse pronto, a veces incluso antes de llegar a los 60,000 km si el trato es exigente.
Ruidos parásitos en la cabina
Aunque visualmente es el líder de su segmento, el ajuste de las piezas internas puede resentir las constantes vibraciones del camino, dando lugar a los molestos «grillos».
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Señales de alerta: Pequeños sonidos en la consola central, vibraciones en los paneles de las puertas o un «clic» constante cerca del cinturón de seguridad.
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El origen: Los clips de sujeción suelen ceder ante el calor extremo o el movimiento constante. No es algo peligroso, pero rompe con la atmósfera de calidad del auto.
Fatiga en el sistema de frenado
Varios usuarios coinciden en que las balatas de agencia se evaporan más rápido de lo habitual, y que los discos no siempre aguantan bien el calor intenso, llegando a ondularse.
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Señales de alerta: Un pulso extraño en el volante al presionar el pedal en carretera o el clásico chillido metálico.
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Sugerencia: Al realizar el primer cambio, vale la pena invertir en componentes cerámicos de marcas especializadas para ganar durabilidad y mejor tacto.
Electrónica y pantalla táctil
El sistema Mazda Connect es muy amigable, pero ha tenido episodios de «toques fantasma», donde la pantalla parece cobrar vida propia.
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Señales de alerta: El menú salta sin que nadie lo toque, el mapa se bloquea o el sistema se reinicia solo.
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La salida: Mazda llegó a ofrecer soporte para cambiar pantallas dañadas bajo garantía extendida. También es común que se activen alertas de seguridad (ABS) si el polvo ensucia los sensores de las llantas.
Consumo de lubricante
No es una falla masiva, pero en ciertos ejemplares de las primeras camadas (2016-2017) se ha notado que el nivel de aceite baja un poco más de lo esperado antes de que llegue la fecha del servicio.
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Nota importante: Te recomendamos echarle un ojo a la varilla de medición cada par de meses, sobre todo si sueles exigirle al motor en tramos largos de autopista.
¿Son fallas graves o manejables?

Poniendo todo sobre la balanza, queda claro que los inconvenientes del Mazda 2 son, en su gran mayoría, temas de desgaste natural o detalles fáciles de resolver. A diferencia de otros competidores que pueden sufrir colapsos totales en el motor o cajas CVT que simplemente dejan de funcionar y exigen un reemplazo carísimo, este japonés suele dar señales de alerta mucho antes de que algo grave suceda.
En el contexto de nuestras calles, los ajustes de suspensión son prácticamente un «gasto de rigor» para cualquier vehículo de estas dimensiones. Por otro lado, los detalles eléctricos suelen ser más una molestia estética que un problema mecánico real; difícilmente te quedarás varado por un error en la pantalla. En resumen, no estamos ante defectos de fábrica que pongan en riesgo la integridad del coche o la longevidad del motor, siempre y cuando seas riguroso con sus visitas al taller.
Costos aproximados de reparación
Ser propietario de un Mazda no castiga tanto el bolsillo como una marca de lujo, aunque definitivamente requiere un presupuesto más holgado que el de un Nissan March o un Chevrolet Aveo. Si decides alejarte de los precios de agencia, aquí tienes una estimación de lo que podrías invertir en talleres especializados en México:
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Reemplazo de amortiguadores (eje delantero): Prepárate para desembolsar entre $3,500 y $5,500 MXN.
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Cambio de bujes de horquilla: Un ajuste necesario que ronda los $1,200 a $2,000 MXN.
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Mantenimiento de frenos: El rectificado de discos junto con balatas nuevas sale entre $1,800 y $2,800 MXN por cada eje.
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Arreglo de pantalla («ghost touch»): Si la garantía ya expiró, solucionar este fallo técnico de forma externa te costará entre $2,500 y $4,000 MXN.
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Afinación completa: El servicio mayor para mantener el motor a punto oscila entre los $2,500 y $3,800 MXN.
¿Conviene comprar un Mazda 2 usado de estos años?
La conclusión directa es que sí vale la pena, aunque bajo ciertas reglas de juego.
Te lo recomendamos si:
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Priorizas un coche con un manejo divertido, seguridad sólida (las versiones equipadas suelen incluir 6 bolsas de aire) y una cabina que se siente de un nivel superior.
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No te importa gastar un poco más en cuidados preventivos —especialmente en el tren delantero— para disfrutar de una conducción mucho más refinada.
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Tienes frente a ti una unidad con el libro de servicios sellado, ya que la tecnología SKYACTIV no perdona la falta de cambios de aceite a tiempo.
Piénsalo dos veces si:
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El vehículo tiene pasado como auto de plataforma (Uber o Didi). En este modelo, el castigo constante de la ciudad suele aniquilar la suspensión y fatigar la caja automática más rápido de lo normal.
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Tu prioridad absoluta es el ahorro extremo; si buscas el mantenimiento más barato del mercado, un Toyota Yaris o un Nissan Versa son alternativas más «guerreras» y menos exigentes con el bolsillo.
Conclusión
En conclusión, el Mazda 2 (2016–2021) es un coche que sabe envejecer con clase. Sus puntos flacos son bastante predecibles y se concentran en componentes de desgaste habitual, como los frenos y la suspensión, además de uno que otro detalle digital que no compromete la marcha. No estamos ante un vehículo rudo diseñado para el maltrato, sino ante un citadino sofisticado que premia a los dueños que son meticulosos con sus mantenimientos.
Si te topas con un ejemplar que ha recibido amor, estarás adquiriendo uno de los subcompactos más equilibrados y satisfactorios que existen hoy en el mercado de usados en México. Es esa rara combinación donde la eficiencia de gasolina no sacrifica la sonrisa al conducir. Solo asegúrate de checar bien los bujes, el historial de cambios de la transmisión y que la pantalla no haga «clics» extraños; si aprueba ese examen, adelante, es una compra inteligente.
Redacción por Gossipvehículo






































